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Guardar para ser una calavera feliz

El hombre se empeña en ahorrar para tener un poco de plata “por si pasa algo”.

Estamos fundiendo nuestras energías y nuestra vida en un montón de “por si acasos” que no traen nada más que angustia elaborada por un sistema de «voces disciplinadas» que te indican lo que tienes que hacer y lo que no.

Cuando hablo con las personas sumergidas totalmente en su laboriosa actividad sufren: la mayoría no son felices.

Lamentando esto dicho, a lo único que aspiran es a ver cada mes su nómina (ingresada en el banco, menos intereses) y, ya se ha pasado «lo malo» del mes.

Empezaron hace mucho tiempo a trabajar, algunos con estudios superiores o de universidad y otros sin estudios; entraron a probar sin saber nada, y normalmente tiene un límite de ascenso (obreros). Así, viven del día a día, se sostienen de una economía insostenible en manos de personas que lo quieren todo hecho y les exigen más de lo que su tiempo les permite, en mayoría aplazan momentos con los amigos, con la familia y consigo mismos.

Cuando miran las nóminas todos comparan, preguntan, saltan de alegría y hablan de supuestos ahorros mensuales disparatados y demasiado, a mi parecer, con cantidades desorbitadas.

Muchos pierden. Con esto, opino que hay que ahorrar para imprevistos posibles, pero yo no quiero que llegue el día de ser un cuerpo sin vida que ha dejado su dinero en el banco; una muerta con dinero.

Y es que, después del viaje, que es la vida, el tiempo no lo recuperas y, a la tumba, solo te llevarás los recuerdos y las experiencias vividas, antes de expirar, claro.

Al ser consciente de que vine desnuda pienso: ¿qué final deseo? ¿Ahorrar o vivir?

PD: Caminar es una opción muy acertada.

¡Buena semana!

Patricia L.Castillo

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